Un directivo de Google dimite tras el acuerdo con el Pentágono y acusa a la compañía de haber perdido su “brújula moral”
por Edgar Otero 2Google vuelve a quedar en el centro del debate sobre inteligencia artificial, defensa y cultura interna. Según una publicación de Business Insider, René Mayrhofer, director de seguridad de la plataforma Android, ha presentado su dimisión tras mostrar su rechazo al acuerdo firmado por la compañía con el Departamento de Defensa de Estados Unidos para el uso de modelos de IA en trabajos clasificados.
La salida no llega en silencio. Business Insider asegura haber obtenido una nota de despedida distribuida internamente y fechada el 18 de mayo, titulada "Google Management Has Lost Its Moral Compass" (La dirección de Google ha perdido su brújula moral). En ese texto, Mayrhofer sostiene que su decisión de marcharse se había vuelto “inevitable” después de que Google aceptara que el Pentágono use su tecnología de IA para tareas clasificadas, algo que puede incluir planificación de operaciones militares y labores de inteligencia.
El propio Mayrhofer confirmó al medio la autenticidad de la carta y explicó que, aunque en su equipo siguen quedando “personas muy buenas”, ya no puede alinearse personalmente con la dirección general que ha tomado la empresa. Su crítica no se limita al contrato con Defensa. En el mensaje también acusa a Google de haber abandonado discretamente sus objetivos climáticos debido al enorme consumo energético asociado al desarrollo y operación de modelos de IA.
La dimisión reabre el choque entre principios de IA y negocio militar
El núcleo de la protesta está en el giro que, a juicio de Mayrhofer, ha dado Google respecto a sus compromisos previos. En 2018, la compañía definió unos principios de IA que incluían la promesa de no usar esta tecnología para desarrollar armas o sistemas de vigilancia. Sin embargo, en febrero de 2025 actualizó esas directrices y eliminó esas restricciones, una decisión que ya generó malestar entre parte de la plantilla y que ahora vuelve a aparecer como telón de fondo de esta dimisión.

Mayrhofer, que también es académico en la Johannes Kepler University Linz de Austria, se define en su carta como pacifista y afirma que hace tiempo decidió que no trabajaría para ejércitos implicados en guerras ofensivas. En su texto sostiene que participar de manera proactiva en sistemas que puedan contribuir a dañar a otras personas es algo con lo que no puede ni quiere involucrarse. Por eso anuncia que, durante su periodo de preaviso hasta agosto, se desconectará inmediatamente de cualquier trabajo sobre sistemas de IA que pueda quedar cubierto por ese acuerdo con el Departamento de Defensa.
La publicación de Business Insider también recoge otra preocupación expresada por el directivo saliente. Mayrhofer teme que, dentro del contexto político actual en Estados Unidos, el acuerdo pueda terminar teniendo derivadas más amplias, incluyendo usos de vigilancia que afecten incluso a ciudadanos europeos. En su carta llega a decir que el pacto implica que productos de IA de Google podrían ser utilizados directamente “contra mí y los míos”, una formulación que deja ver hasta qué punto percibe el contrato como una línea roja personal.
Google ya afrontaba malestar interno por su trabajo con Defensa
Este episodio no es aislado. Business Insider recuerda que el anuncio del acuerdo con el Departamento de Defensa, hecho público por Google a finales de abril, ya provocó reacciones internas de rechazo entre parte de la plantilla. Algunos empleados habían pedido previamente a los directivos que no siguieran adelante con el contrato. De hecho, Andreas Kirsch, científico de investigación en Google DeepMind, ya había expresado al mismo medio sentirse “increíblemente avergonzado” por la decisión de la empresa.
Google no respondió a la solicitud de comentarios de Business Insider para esta nueva información, aunque un portavoz ya había dicho previamente al medio que la compañía estaba “orgullosa” de formar parte de un consorcio de laboratorios de IA que prestan servicios en apoyo de la seguridad nacional. En esa misma posición oficial, Google afirmaba seguir comprometida con el consenso público y privado de que la IA no debe utilizarse para vigilancia masiva doméstica ni para armamento autónomo sin supervisión humana adecuada.
Más allá del caso individual, la dimisión de Mayrhofer retrata una tensión cada vez más visible en las grandes tecnológicas. Por un lado, el negocio de la IA se cruza cada vez más con contratos estatales, defensa y seguridad nacional. Por otro lado, una parte de sus trabajadores sigue midiendo esas decisiones frente a los principios éticos que las propias compañías proclamaron hace pocos años.
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